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Agresión involuntaria

Fragmento de W. Giegerich

extraído de Giegerich W. (2013). Neurosis. The Logic of a Metaphysical Illness. New Orleans: Spring Journal Inc.

Una mujer encuentra a su pesar que una y otra vez está sujeta a la compulsión de hacer comentarios maliciosos y venenosos a las personas que en verdad ama. Estas observaciones son particularmente odiosas porque dirigen su objetivo con total precisión a los puntos y debilidades reales de los otros. La paciente está sorprendida por su propio comportamiento y llena de sentimientos de culpa, pues dañar los sentimientos de esas personas es la última cosa que quiere hacer. Ella las ama y está muy agradecido a elles. Esta es la razón por la cual su comportamiento le duele profundamente. Pero todo esto no le impide, en la próxima oportunidad, de dejarse seducir en ser maliciosa de nuevo.

Su amor es uno absolutamente simbiótico, es decir, su relación a los demás se ha construido como una unidad dialéctica a priori que lógicamente excluye el segundo momento de una verdadera relación, el momento de la separación, la distancia, el "divorcio". Dado que este momento está absolutamente excluido y negado, se afirma a sí mismo por detrás con el poder compulsivo de un síntoma que emerge contra la actitud subjetiva y la voluntad del Yo. Si la separación no está lógicamente incluida en la forma de la relación, se hace con fuerza presente empíricamente en la semántica del comportamiento neurótico (o, a veces, bajo otra posibilidad, la de fatídicos acontecimientos externos ). Thomas Mann escribió en una de sus novelas: "Si puedes hacerlo, lo harás . sino, se te hará a tí". No debemos pensar que el "hacer" de la primera parte de esta importante frase visionaria, se refiere a un comportamiento literal, un hacer real, sino a la realización de actos del alma en su vida lógica y por lo tanto a los momentos inherentes de sus posiciones, actitudes e instituciones.

Hay un segundo aspecto relacionado con el síntoma descrito. Precisamente porque es un amor simbiótico, el alma neurótica no puede perdonar que la gente que ama sean "humanos-demasiado-humanos", y que tienen debilidades y fallos. Tendrían que ser absolutamente perfecto. Desde el punto de vista del alma neurótica, sus faltas deben ser exterminadas sin piedad, expurgadas. Por ello, la maldad compulsiva de este paciente tiene el carácter de una especie de inquisición.

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