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Estrategias de interacción exigente-evitativa

Introducción

Las parejas discuten por muchos y muy variados motivos: celos, control económico, relaciones con las familiares, educación de los hijos, tareas domésticas, etc. Las discusiones y las confrontaciones no son en si mismas experiencias negativas. El hecho inevitable es que somos personas diferentes (diferentes ideas, valores, intereses, necesidades, etc.) y en la convivencia es asimismo inevitable que estas deriven muchas veces en tensiones y conflictos.

Los problemas serios surgen cuando estas discusiones derivan en enfrentamientos repetitivos, en los que se reproducen actitudes y se emplean estrategias rígidas que paulatinamente desgastan la relación y hacen que sus miembros acumulen frustraciones, resentimientos o se establezca una distancia entre ellos cada vez mayor (pérdida del deseo sexual, del interés, la comunicación  desaparece, etc.).

La pareja puede llegar a estar discutiendo horas o días por tal motivo, pero al hacerlo así, dejan de lado lo más importante, lo que denominamos el fondo de la cuestión que ineludiblemente gira en torno no al tema o detonante sino a las estrategias a las que se recurre para solucionar el tema. En este escrito abordamos la estrategia exigente-evitativa. 

Generalmente el rol que cada miembro de la pareja toma durante los conflictos depende de las características específicas de cada conflicto, a saber, quien quiere un cambio y sobre que tema se quiere cambiar y que tiene la carga del cambio. Por ejemplo, si la discusión es una en la que la mujer desea un cambio del esposo (de actitud, de conducta, de reacción, etc.), el marido probablemente expresará una actitud y conducta evitativa. Sin embargo, si el tema es uno en el que el marido quiere cambiar a la esposa, es más probable que ella mantenga la actitud evitativa. Este modelo surge porque la persona que desea un cambio siente de que depende de que su pareja cumpla con su demanda para conseguir el cambio,  y así cree que deben involucrarse en conductas para provocar el cambio de la pareja, y por lo tanto se queja, exige y presiona. Por el contrario, el miembro que tiene la carga de hacer el cambio puede encontrar estos comportamientos exigentes invasivos, poco respetuosos, improcedentes, etc y, por tanto, recurre a la retirada y evitación para reducir el conflicto y evitar el cambio.

 

Descripción de la pauta de interacción exigente-evitativa

Este patrón supone el desarrollo de dos hipersensibilidades en lo que se denomina el ciclo de vulnerabilidad que implica a ambos miembros de la pareja.

El patrón de interacción se caracteriza en torno a unos temas o ejes que se convierten en temas de frecuente discusión:

Ejes o temas

Estrategia exigente

Estrategia evitativa

Enfoque de la pareja basado en

la intimidad (o cercanía)

 el respeto a la autonomía

El Ideal de la pareja se funda en

el compromiso

 la libertad

Las necesidades se centran en

la entrega

 el espacio propio

Estilos de acción/reacción

activo

pasivo

 

Escalada simétrica y ciclo de vulnerabilidad

Cuando un miembro de la pareja o ambos perciben un conflicto respecto a uno de estos temas se desarrolla un ciclo repetitivo, en el que cada parte emplea rígidamente la misma estrategia. Si un miembro de la apareja adopta una actitud de demandas, exigencias y/o críticas, el otro miembro de la pareja se retira a través de la evitación, la actitud defensiva, y la pasiva inacción y viceversa. 

Ambas estrategias estimulan una hipersensibilidad  creciente, de manera que el miembro que recibe la crítica y exigencia se siente invadido, agobiado, que no se le respeta, etc, y responde con mayor evitación, desconectando o cediendo para no entrar en conflicto, y viceversa, el miembro que se siente no atendido, abandonado, no tenido en cuenta, ignorado, excluido, rechazado, solo, no apoyado, no amado, o no tan cercano y conectado como quiere etc. responde con exigencias mayores o más intensas.

La naturaleza de esta interacción recibe el nombre de escalada simétrica: cuanto más uno se desengancha, más el otro necesita el contacto tranquilizador. Cuanto más uno presiona, etc., más el otro necesita el retiro tranquilizador.

Tarde o temprano esto deriva en un esquema de "ataque-evitación" o de “persecución-fuga”, uno de los miembro de la parejas no soporta al ataque (la queja, la culpa, la crítica, la ira, el reproche, etc.) y responde mediante la retirada, y el otro miembro de la pareja no soporta la retirada (la falta de atención, de respuesta, la actitud evasiva o indiferente, etc.) y responde atacando. Una vez más, la naturaleza de autopropulsión es clara. Mientras más enojado se siente uno más se retira el otro. Cuanto más se retira uno, más enojado se pone el otro, esto es la escalada simétrica que conduce a una situación tensa y frustrante que se experimenta como un círculo vicioso, un cul de sac.

En una pelea, el miembro que emplea la actitud evitativa típicamente busca poner fin a la lucha o , al menos, tomar un tiempo fuera. El miembro que utiliza la estartegia exigente normalmente quiere seguir hablando, no tolera el fin del intercambio sin una resolución o que acabe mal : "¿Por qué estás tan a la defensiva?", "¿Cómo es que nunca me hablas?", "Vivir contigo es como vivir sol@", etc. 

Tales reproches crean un patrón de "ataque-fuga", a menos que, por supuesto, el otro miembro de la pareja responda con ira en lugar de con la huída, lo que entonces puede desencadenar un patrón de " ataque-ataque". 

He aquí un ejemplo:

Berta (invita) : ¿Qué te parece si vamos a dar un paseo ?

Juan ( vagamente ) : Tal vez más tarde .

Berta ( fomenta) : Vamos. Vamos a ir ahora , mientras aún está fuera soleado.

Juan : Yo quiero leer este libro.

Berta ( insistiendo): Puedes hacer eso cuando lleguemos a casa. Vamos. Te sentirás diferente una vez que estemos allí .

Juan : Estoy realmente en este libro.

Berta: (presionando) : Bueno, está bien, pues no vamos acaminar. ¿Por qué no hablamos un rato?

Juan: No me apetece ahora .

Berta (iniando el ataque ): Nunca estás de humor para hablar.

Juan (se encoge de hombros): No empieces

Berta (expresando un temor oculto) : Admítelo - que simplemente no quieren hacer las cosas más conmigo , eso es todo, ¿no es así ...

Juan ( mira hacia arriba por un segundo ) : Eso no es cierto .

Berta: Bueno, sí que es cierto . Eres como tu padre en la forma en que trata a su madre. Te estás volviendo como él cada vez más.

Juan ( mira a su libro)

Berta: ¿No vas a decir nada?

Juan : Yo no sé lo que puedo decir.

Berta ( sarcásticamente ): Podrías decir  "Claro, vamos a ir a dar un paseo . ¡Qué gran idea! Gracias por sugerirlo. Siempre propones cosas divertidas".

Juan ( se ve infeliz).

En algunos casos, sin embargo , el miembro de la estrategia evitativa responde con ira: "¿Por qué siempre tiene que estar tan enojad@ por cualquier cosa ? ", "No me grites", etc.  En otros casos, el miembro de la pareja evitativo es el primero en reponder con ira: " Deja de tratar de controlarme", " Déjame en paz!", "Dame espacio para respirar "," ¿No puedes hacer nada por ti mism@? ", " Eres la persona más necesitada que he conocido “. 

Si nos fijamos en lo que realmente sucede de momento a momento, vemos que las parejas a menudo cambian entre varias fases. En resumen, el patrón de interacción de las hipersensibilidades (el ciclo de la vulnerabilidad) incrementa paulatinamente el nivel de frustración y resentimiento mutuo llevando a la pareja inexorablemente a un tipo de conflicto que acaba erosionando la relación hasta su eventual extinción.

Las soluciones intentadas

Cuando creemos que estamos ante un problema, espontáneamente respondemos intentando solucionarlo. En la convivencia los problemas surgen cuando las diferencias entre los miembros de la pareja se juzgan como dañinas, o que perjudican los intereses, la felicidad, nuestro deseos, etc. 

Usualmente las soluciones intentadas en el tipo de conflicto que analizamos son las siguientes:

1. La estrategia evitativa busca evitar los problemas y los agobios que acarrean, no quiere confrontación y para evitarla empieza cediendo, lo que tarde o temprano le lleva a la resignación, lo que se traduce inevitablemente en un agobio o un distanciamiento. El otro lo nota e incrementa sus demandas.

2. La estrategia exigente tiene como lema, convencer y cambiar a los demás cuando estos no se comportan de acuerdo a lo que dictan los propios preceptos o necesidades. Cuando esto ocurre inmediatamente trata de cambiar al otro. Obviamente, como a nadie le gusta que le quieran cambiar, el exigente se encuentra con que el otro se resiste e incrementa su actitud evitativa. 

Estrategia de trabajo terapéutico

Primera fase: Co-construcción de una nueva narrativa o relato

Segunda fase: Aceptación del Otro como ser Real. Reconstrucción de la intimidad y la confianza.

Tercera fase: La auto-consciencia de la propias fortalezas y debilidades produce un cambio.

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