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Lo reprimido

Lo reprimido

Siguen unos extractos de las ideas de Freud y Jung sobre el fenómeno de la represión, a cargo de E. Eskenazi, dadas en un curso. He modificado algunos contenidos de la transcripción realizada por F. Ausiró, para adaptarlos a la versión escrita.

Josep M. Moreno

Cada complejo, cada frustración, cada cosa que es reprimida, no sólo es reprimir una idea o un sentimiento sino que junto con ello una gran cantidad de energía vital enganchada a eso. Tener que vivir con síntomas es tener que vivir con muy poca libertad de vida porque estás esclavizado a los síntomas, ya quemplican no sólo la preocupación por el síntoma sino la falta de vitalidad, la falta de atención, ¡todo eso es energía!, ¡pero no está!, está ahí enganchada en reavivar esas zonas reprimidas que desde lo inconsciente generan síntomas. Liberar o des-reprimir lo reprimido quiere decir que tiene que cambiar la actitud de la persona, des-reprimir algo es tener que vivir afrontando y por lo tanto con un cambio de autodefinición, lo que antes, con un síntoma, me permitía vivir como si yo no tuviera nada que ver con eso.

Des-reprimir es tener que afrontarlo conscientemente. ¡Soy aquello que estaba negado! Se entiende que no es tan fácil, que no es simplemente como saco una moneda que estaba escondida y la pongo adelante...¡no!  Des-reprimir es decir que pasa de la trastienda hacia el frente y se vive con eso y ¡se afronta! y se muestra claro. No debe ser el mismo sujeto el que vive con una represión y que el que no, ¡la represión no está! Es otro. Pongamos por ejemplo un caso que ahora no ocurre tanto, pero en otros tiempos era muy frecuente, un homosexual reprimido,...que ni siquiera sabe que es homosexual, no puede afrontarlo, lo sabe sin saber, esa es la característica del inconsciente, la característica de lo reprimido no es que no lo sabe, ¡si es cierto que no lo sabe! ¡pero hay algo en ti que lo sabe pero tú no lo quieres saber! No es lo mismo que no saber que hay un planeta que todavía no se descubrió. Supongamos que mañana se descubre un nuevo planeta, si, no lo sabíamos, pero eso no estaba reprimido, no lo sabíamos ni lo podíamos saber. Pero el no saber de lo reprimido es un no saber, donde sin embargo algo en ti, sí lo sabe. Tanto que cuando se des-reprime siempre la reacción es...si yo en el fondo ya lo sabía.

Nunca es una novedad,  pues esta persona trata de vivir ante sí y ante los demás como un heterosexual pero evidentemente con serias mermas. Mantiene unas relaciones más o menos aparentemente, pero insatisfactorias y tarde o temprano aparecen síntomas que al principio se pueden "explicar" de mil maneras: esta noche estoy cansado, o he tenido un mal rollo en el trabajo, y así va pasando el tiempo, para rendir lo menos posible. Finalmente contra su voluntad tiene algunos escarceos con hombres que no se tienen que saber porque dañaría su imagen. Tenemos...primero el intento de vivir de acuerdo a...lo que no es. Y segundo, la culpa de verse arrastrado en algunos momentos a hacer lo que no quiere pero se desea.

Claro que tiene que haber síntomas, claro que tiene que haber angustia, claro que...toda la energía no está disponible, hay una gran cantidad de energía puesta en que no se sepa, no enfrentar, que es como cuando uno miente, cuando uno miente pasa igual, te tienes que acordar todo el tiempo de lo que has mentido para no meter la pata, ya no estás libre, se acabó la espontaneidad. Y eso es pérdida de energía, eso es...la energía que tienes para interesarte por algo ya no está, porque está puesta, está mucho en que no aparezca aquello. Des-reprimir es tener que afrontar conscientemente cómo son las cosas. Y tener que tomar una decisión, no vivirlo inconscientemente. Y si esta persona afronta y toma la decisión ya no es la misma persona, la de antes,  Por ejemplo puede afrontarlo, dejar a la mujer, cambiar de estilo de vida, no es la misma persona evidentemente. O puede afrontarlo considerándose un enfermo y tratar de hacer un tratamiento para...como sea.

Ya no es el mismo que vive con una especie de...escisión consigo mismo. Por eso insiste tanto Jung al principio que el tema de lo reprimido que ya estaba en Freud, tiene que...tiene una dimensión ética. Tiene...hay una cuestión de honestidad ahí...no digo ética del cristianismo, digo ética del Alma. Vivir en la negación, en la mentira, en el autoengaño y en la fantasía, en el sentido de lo ilusorio para no afrontar lo real, no es honesto. Y normalmente en la base de una neurosis hay un acto no reconocido, encajonado en el trastero de deshonestidad. O sea de dónde tenemos una imagen pública, no sólo ante los demás sino ante nosotros mismos. Y en esa imagen pública no cabe todo lo que hay en uno, no cabe.

Todos tenemos los secretitos, y tenemos los secretitos que siguen siendo secretitos pero pueden ser confesables y tenemos los secretitos inconfesables, o sea que todos somos hipócritas, Tratamos de llevar una vida normal que no tiene que ver con la verdad de uno mismo. ¿Porqué?, porque afrontar la verdad de uno mismo es tener que afrontar demasiadas cosas. Lo otro parece más fácil  pero es más difícil porque se paga un precio. Esto es lo que diría Jung. Así que a la base de esto, ya lo vio Freud, a la base de todo este tipo de cosas, hay un tema de deshonestidad, por un lado sumisión a una moral, sumisión a una ideología que te pone en contra de ti mismo, conveniencias, concesiones, pactos. Para no perder el trabajo tienes que soportar una vida que te es ajena y convencerte de que es soportable y es lo mejor posible. Es que lo otro ¿qué implicaría? Implicaría tener que ser un adulto y afrontar la vida seriamente. Implicaría tener que decir ¿qué estoy haciendo aquí?, me tengo que replantear mi vida,...pero eso da mucho miedo, ¡mucho trabajo!,...por huir de ese trabajo se cae en otro.

Jung insistió mucho, siguiendo a Freud, la neurosis es un sucedáneo del auténtico sufrimiento, el dolor de la neurosis, el dolor de la patología anímica es doloroso, pero es un dolor que no lleva a ninguna parte porque es un dolor que aparece por evitar un dolor, que enfrentado, produce una transformación. Por lo tanto la patología es un arreglo que mantiene las cosas como están a cambio de un precio terrible, para evitar el dolor que haría que las cosas no queden como están, y que te llevaría a descubrir algo de ti y del mundo, porque cuando tu cambias todo cambia, no están separados, cuando tu cambias tu registro de lo que existe ha cambiado y de repente el mundo se ha dotado de dimensiones que antes no estaban, porque tu no estabas. Cualquiera que haya vivido voluntaria o involuntariamente, un proceso de transformación, de conversión, sabe que no sólo se ha sentido distinto, ha descubierto un mundo que no sabía que existía. ¿Y cómo? En el mismo acto ha cambiado, ha cambiado el sintonizador que hay en ti, y la realidad que antes era tu única realidad porque no tenías dial, al producirse esta transformación el...al instante, ¡al instante!, ¡hay otro mundo!, o sea que es una transformación del mundo también.

Es penoso y en esto tenía razón Freud, lo reprimido es reprimido porque es penoso, si no fuera penoso no sería reprimido. Pero el dolor que genera tener que vivir en lo imaginario, implica un grado fuerte de anestesia, una pérdida de interés vital, y como diría Adler, una falta de capacidad de...conectar con el Todo, y por lo tanto una vida egocéntrica llena de anhelos de superioridad o de sentimientos de inferioridad y vaciada de significado...un proceso gravísimo... Y se puede ver ¿no?, gente como, zombis, cadáveres que se arrastran. Por supuesto, ¡creen que no!, ¡creen que no!, pero lo ves, gente que está... muerta en vida, muerta eh, sepulcros blanqueados, lo que dijo Cristo, muy blancos por fuera, muy muertos por dentro.

En este sentido el comienzo de la psicoterapia es un cuestionamiento de ideas morales y religiosas y culturales, ya lo dijo Freud, la represión tiene que ver con la cultura, la cultura nace de la represión pero la cultura además genera represión. Todo miembro de una sociedad necesita adaptarse a los patrones de esa sociedad pero esa adaptación implica un sacrificio, sacrificio de todo aquello que ese individuo, eh, ese individuo vive y no da la talla de los parámetros, hay gente que puede soportar bien esa renuncia, son frustrados pero pueden vivir con la frustración, y hay gente que no puede. Ese es el enfermo digamos, el que no puede, el que no puede hacer concesiones y seguir como si nada.

Más tarde Jung va a decir, el enfermo en ese sentido es un elegido. Es aquél que tiene que hacer un camino que el otro, en cambio puede evitar hacer viviendo en medio de frustraciones. El enfermo ya no puede vivir así y tiene que necesariamente, no porque quiera sino porque le es imposible seguir,...que emprender un camino que finalmente le llevará al descubrimiento de sí. Esto cambia la idea de la patología, la patología no es sólo como una especie de castigo o de error, sino la oportunidad de una transformación.

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