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Te enseñaron a creer

Te enseñaron a creer

Josep M. Moreno @ 1997

Te enseñaron a creer que tus miedos y deseos, que entretejen la substancia de tu destino, son reales. Crees, porque así te lo dijeron, que el vecino es el malvado, que el jefe es el insoportable, que tu mujer o marido son los culpables de tu desatino. Te enseñaron a creer y así lo crees, que eres la víctima de tus circunstancias. Te enseñaron a creer que todo lo que te pasó y te está pasando es real. Es la realidad misma.

Te enseñaron a creer que tú eres real.

Y no eres más que un sueño.

Y no eres más real que la infinidad de sueños que cada noche te invaden.

Y no te das cuenta que incluso la roca más dura está hecha de la substancia del sueño.

Y no te das cuenta del misterio del tiempo. Cómo pasa el tiempo, cómo se diluye entre las manos atareadas, siempre atareadas. Y cómo se desvanece en las manos ociosas, demasiasdo ociosas para apresarlo. El tiempo es la madre de todos los equívocos. Tú crees que tienes tiempo. Mañana empezaré, mañana decidiré, mañana viviré.

De hecho, vives como un pequeño inmortal, como si la muerte fuera aquello que le pasa a los demás. Por eso te enojas por nimieces, te exasperas por tonterías, pierdes el control por naderías, pierdes tu vida entera creyendo que tienes tiempo, que puedes matar el tiempo. Te convencieron que el tiempo es una simple magnitud numérica que se reduce a contar días, meses y años. Y no, el tiempo es el ente creativo por excelencia. El tiempo es el ente destructivo por antonomasia. El tiempo es la fábrica de tus sueños.

El hombre nace, sueña su sueño y luego muere, decía el viejo sabio indio. Entonces, ¿cuál es tu sueño?, ¿por cuál del infinito número de sueños posibles apostaste? ¿el sueño de la razón?, ¿el sueño del buen samaritano?, ¿el sueño de la Bella y la Bestia?, ¿el sueño de Caín?, ¿el sueño de Abel?, ¿el sueño de José?, ¿el sueño del Faraón?. ¿Cuál es el sueño que te posee?, ¿vale la pena?. ¿Sabías que puedes cambiarlo?, ¿sabías que en cada instante lo único que te rodea es el infinito? No te rodean otros seres, objetos, edificios, montañas, etc. Todos ellos forman parte del sueño. Sólo el infinito es real. ¿Sabías que es a ese infinito al único que has de responder de tus actos?

Te enseñaron a creer que la vida es algo dado, la libertad un derecho y la muerte un destino asegurado.

Y no es más que un sueño.

La vida y la libertad no te son dadas sino que han de ser conquistadas. Tu muerte personal no es una consecuencia natural sino tu único desafío. Cada uno muere de su propia muerte que es como decir cada uno muere de la vida que está viviendo o malviviendo. Cada día mueres cuando te dejas ser, cuando renuncias a ti para ser cualquier otro que te enseñaron a creer que eres. Es una renuncia cotidiana es una muerte anunciada. Dice el gran chamán que la muerte es tu gran retadora y que has de aceptar el desafío. Vive cada día como si fuera el último, que cada uno de tus actos desprenda la pasión por la vida que solo el condenado a morir sabe. Que cada sentimiento, pensamiento y acto refleje esa intensidad vital previa del último aliento.

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